Este fin de semana se ha vivido el tongo más sonado en la historia del deporte olímpico.
Michael Phelps es de otro planeta, está claro. Es un deportista fuera de serie, el mejor olímpico del mundo, un nadador que es medio pez-medio hombre…. Pero en los JJOO ha habido tongo, señores.
En la consecución de su 7ª medalla de oro ha habido pucherazo, o un regalo de los jueces, porque el que primero toca la pared es el serbio Cavic.
Esa medalla tendría que haber sido de plata, y no habría superado la hazaña de Mark Spitz, solo la hubiera igualado.
Mirad la foto-finish: A la derecha, el serbio Cavic. A la izquierda, Phelps. Se ve claramente que toca primero el serbio!!
Y luego, el superhombre Phelps tiene los webos de decir que no devuelve la medalla, porque no regala ’su’ oro a nadie. Pues ahora, el Comité Olímpico Internacional le debería obligar a devolver la medalla, por chulo.
Hubiera quedado mucho mejor si Phelps hubiera dicho que ponía a disposición del C.O.I. la medalla y que los jueces tomaran la decisión adecuada después de estudiar concienzudamente la situación. Eso le hubiera hecho grande. Pero encima se pone chulo… Que poco deportivo y que poco humilde, el tío… ya me cae mal.
Ojalá la Federación Serbia siga interponiendo quejas y al final le quiten la medalla y le den la de plata. Aunque, como he dicho al principio, es un nadador fuera de serie y el tío con más medallas en los JJOO, pero también un chulo prepotente, poco deportivo.